LA LEGITIMIDAD Y EL ROCK: OJALÁ NO ESTUVIERAS AQUÍ

Escrito por aianai 04-12-2015 en Artículos. Comentarios (0)


Toca Off Spring en el Azkena Rock Festival. Uahhhh… pero al final resulta que no tiene nada que ver con la banda que encandiló a tantos veinteañeros en los 90, porque está el continente -el nombre y el careto del líder- pero no el contenido. Ya es tarde para descubrir el error, te dices en medio del concierto. Y yo me pregunto, ¿no debieron cambiar los Genesis de nombre cuando Peter Gabriel se fue y lo sustituyó a la voz Phill Collins? No bastó, amigos, con que Pink Floyd le dedicara aquel Wish you were here a Syd Barrett, coño, tendrían que haberse cambiado el nombre porque os puedo asegurar que el nuevo grupo nada tenía que ver con el antiguo. Hay otra querella histórica, la de los Rolling con y sin Brian Jones. Quizá no sepáis que Brian Jones fue el artífice de los Rolling, mientras que Mick Jagger era un actor secundario, y que le dio todos aquellos toques exóticos, presentes por ejemplo en Paint it black. Brian Jones no fue solo un drogota que murió ahogado en una pisicina y bla bla bla. Sus colegas tenían una jeta de cemento, y os recomiendo, para que os hagáis una idea del percal, el libro que el bajista Bill Wyman escribió: Sólo Rolling.

Esto pertenece a la arqueología del rock, vale. Voy a centrarme en casos más recientes. Recuerdo que, cuando el batería de La Polla murió, acordaron terminar con el grupo. Como debe ser. Podrían haber seguido pero no quisieron. Los de Agurain ya tuvieron que vérselas con un mánager que se llevó… la mitad de su nombre. Así fue, amigos, los que antes fueron La Polla Records, nombre salao donde los haya, tuvieron que acudir a juicio, perderlo y quedarse sin algo que era suyo. Hace poco hemos visto cómo Barricada continuaba, por poco tiempo es verdad, sin El Drogas, que era el puto amo del grupo. ¡Pero dónde vas!

¿Y qué decir de Potato? Una banda no puede dar tantas vueltas, no es ético y ni siquiera debería ser legal. Deja el nombre, por dios, y atrévete con otro, no sé, Pako Pekao y su Comando Rasta, que tampoco te va a ir tan mal en el circuito skatalíticofestivo. Otros componentes de Potato ya se alejaron de la nave nodriza, que tan buenos dividendos proporcionaba, y montaron esas buenísimas bandas que son Siroko y Gobeo Bay.

Existe un vacío jurídico respecto a estos temas porque los grupos no registran los nombres, y cuando lo hacen, en el registro de la propiedad industrial, suele ser el más pringao de ellos, y además cuesta dinero. Nadie quiere ir a juicio. Los rockeros y los tribunales se llevan mal. Pero el fraude se perpetúa, noche tras noche, cuando pagas por escuchar algo que está muy lejos de lo que su nombre proclama.

Elena López Aguirre

periodista y exguitarrista de Potato.

(artículo aparecido en la edición digital de Zarata Mondo Sonoro, en febrero de 2015)