ASOCIACION CULTURAL AIANAI KULTUR ELKARTEA

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HISTORIAS DEL ROCK VASCO, charla en el Artium

Escrito por aianai 30-04-2012 en General. Comentarios (0)

14 de enero de 2012

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Aianai, Zabala, yo, Juan Helldorado, Ritxi y Roberto Moso,

en la terraza de la cafetería de Artium.

 

 

Helldorado organizó estas Historias del rock vasco que contaron con la presencia de Josu Zabala (Hertzainak), Roberto Moso (Zarama), Ritxi Aizpuru (Baga-Biga Diskak), Juan Uriarte (Helldorado), Pedro Espinosa (Ediciones Aianai) y yo misma, como autora del libro que servía de pretexto para esta merienda-cena musico-cultural que comenzó a media tarde en Artium, con lleno en la sala de conferencias, y que continuó en Helldorado, con una fiesta para amigos, en la que actuaron Enrique Loyola, Carmen San Esteban, Plum La Tirili y Josu Zabala & Lagunak (Bingen Mendizabal, Mikel Urdangarin y Alex Ruiz de Azua).

 

Dije algunas cosas que ahora me gustaría fijar aquí, como que este libro no hubiera sido posible sin la implicación de un puñado de personas.  Quise agradecer su buena disposición a Daniel Castillejo, director de Artium en primer lugar, y a Xabier Arakistain Arakis, anterior director del centro cultural Montehermoso. Ellos dos han sido los padrinos de esta Historia del rock vasco que funcionará como libro de consulta en nuestras bibliotecas, algo que es un motivo de orgullo para mí.

 

La charla fue muy cálida y, como diría Roberto en su Zaramatimes, se respiraba un cierto orgullo local. ¡Pues claro! Los alaveses somos discretos pero creo que este libro no sólo es importante para mí sino también para la cultura vasca, y que será una referencia en su género en los próximos años, fundamentalmente porque no hay nada parecido que se haya escrito, algo que siempre me ha extrañado. ¿Por qué se gasta tanta tinta en el rock de Seattle y tan poca en el nuestro?

 

El libro está dedicado a un buen número de familiares y amigos, pero sufrí un lapsus imperdonable al no nombrar a dos personas que me ayudaron mucho en la edición de nuestros tres libros anteriores:  Loli Leiceaga y Jose Bellido, de Hélice Creativos. Con su generosidad y desinterés proporcionaron infraestructura al proyecto de Ediciones Aianai, en aquel lejano 1993.

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 Josu nos acompañó en el Miguelín acústico que Pedro y yo tocamos.

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Josu Zabala fue muy generoso y estuvo en la fiesta de Helldorado con unos cuantos lagunak de lujo: Bingen, Mikel y Alex.

HISTORIA DEL ROCK VASCO. EDOZEIN HERRIKO JAIXETAN

Escrito por aianai 04-12-2011 en General. Comentarios (5)

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Historia del rock vasco. Edozein herriko jaixetan* es una visita guiada alrededor de la música moderna vasca desde 1950 hasta nuestros días. El libro, que cuenta con 656 páginas y un completo índice onomástico para agilizar la consulta, está estructurado en 30 capítulos y se inicia con una documentada introducción que funciona como un quién es quién en la tradición poético-musical de Euskal Herria: Axular, Etxepare, Iztueta, Iradier, Iparaguirre, Sarasate, Etxahun-Iruri, Charles Bordes, Barandiarán, Campión, Gayarre, Azkue, Aita Donostia, Guridi, Laffite, Luis Mariano, orfeones, ochotes, el zortziko, los juegos florales, cancioneros, corales, txistularis, dantzaris, gaiteros…

Después de un extenso capítulo dedicado a la nueva canción de Ez Dok Amairu (Lete, Laboa, Lertxundi), la obra recala en la época dorada de los conjuntos (Los Mitos, Los Ágaros, Los Amis), consignando después el fenómeno de los grupos de plaza (Egan, Akelarre), del excepcional folk-rock encabezado por Oskorri, el euskal-rock sinfónico de Errobi e Itoiz, hasta llegar a la gran explosión de modernidad con La Orquesta Mondragón y el donosti sound.

Con el capítulo sobre el referencial punk vasco (Eskorbuto, RIP, Cicatriz, MCD), se abre la segunda parte de este ambicioso libro, publicado por Ediciones Aianai con el patrocinio de Artium y Montehermoso, y la colaboración de la discográfica Baga-Biga. Músicos, discos, grupos, conciertos, libros, clips, sellos, estudios, managers, realizadores, se van dando cita a lo largo de los sucesivos capítulos, dedicados al rock radical (Barricada, La Polla, Hertzainak, Kortatu), la Euskadi Tropikal (Potato, Tijuana), el pop (Duncan Dhu, Doctor Deseo), el Getxo sound (El Inquilino Comunista), el sonido Buenavista (La Perrera), el heavy-metal y sus derivaciones (Su Ta Gar, Soziedad Alkoholika), sin olvidar la fulgurante ascensión de Negu Gorriak, los nuevos grupos euskaldunes (Exkixu, Lin Ton Taun, EH Sukarra) y el metal berria (Ekon, Jousilouli).

Historia del rock vasco. Edozein herriko jaixetan, escrito por la periodista Elena López Aguirre, abarca toda Euskal Herria, sin perder nunca de vista el contexto internacional, y no descuida a los grupos de Iparralde (Sustraia), ocupándose del jazz (Iturralde, Iñaki Salvador), el blues y el stoner-rock (Mermaid), el rap (Kódigo Norte), el triki boom (Kepa Junkera), los nuevos cantautores (Mikel Urdangarin), las nuevas hornadas del pop (La Oreja de Van Gogh) la música dance (Hemendik At!), la vanguardia sonora (Mursego), el crossover vasco (Berri Txarrak, PILT), además de reservar un capítulo al rock realizado por mujeres.

El libro, cuarta referencia de Ediciones Aianai (Hertzainak: La Confesión radical (1993); Del txistu a la telecaster. Crónica del rock vasco (1996); Potato, la utopía de una Euskadi Tropikal (1998), recoge los momentos dorados del rock vasco más actual (Fito& Fitipaldis, Marea) y reserva capítulos especiales a los gaztetxes y radios libres, a las relaciones del rock con el arte y la antropología cultural, y se cierra con una panorámica de cifras y datos sobre El negocio del rock.

Dedicado a la memoria del fotógrafo gasteiztarra Joseba Olalde, el libro contiene cerca de 60 instantáneas de los mejores profesionales de la fotografía rockera.

Las guardas del libro –una Euskal Herria rockera donde las villas han sido sustituidas por grupos- han sido dibujadas por el ilustrador Alfredo Fermín Mintxo Cemillán.

El diseño y la maquetación son del pintor Juan Sagastizabal y de su hija Andrea Sagastizabal.

 

 

 

 

 

 

* Edozein herriko jaixetan (en las fiestas de cualquier pueblo), subtítulo del libro, procede de la canción Lau teilatu, de Itoiz.

 

 

LA VERBENA DEL ROCK. octubre 08

Escrito por aianai 19-05-2010 en General. Comentarios (0)

[El artículo apareció en un fanzine editado por la Fundación Rodríguez (RDZ), grandes dinamizadores y teóricos también de los procesos culturales, que realizaron el ambicioso documental Hilos Rojos, una revisión dela historia cultural reciente de la ciudad]

 

            Se dice que en los años 60 había muchos conjuntos en Vitoria. ¿Serías capaz de nombrar alguno? Pocos rastros documentales quedaron. Ni discos, ni libros, casi ni fotos, algún recorte, y el testimonio inédito de quienes lo vivieron. Si fuésemos americanos, ya tendríamos varias tesis doctorales sobre el asunto. Y unas cuantas páginas webs de antiguos rockeros, esos que al parecer nunca mueren.

            Pero las cosas se pusieron mucho peor en los 70. Los grupos que no habían desaparecido por culpa de la mili, tuvieron que enfrentarse a la competencia de las discotecas, que terminaron por suplantarles. La situación política del país no estaba para punteos, así que el show-business se desvió hacia las huestes de la canción protesta, que proporcionaban buenos dividendos. Finalmente, la ascensión del jazz-rock intelectual, afónico y virtuoso terminó de enfriar el ambiente, y la gente se encerró en sus habitaciones a escuchar los grandes discos del hippismo mundial.

            Las crisis del petróleo habían redoblado la tendencia de las discográficas al conservadurismo y, aunque se vendían millones de elepés, casi todos eran de los mismos grupos, tanto es así que una fábrica en Alemania producía exclusivamente el Dark side of the moon, de Pink Floyd. Y esto no es una leyenda urbana.

            Pero el rock no murió sino que se transformó en… grupo de verbenas, un trabajo alimenticio que mantuvo la llama de los conciertos en la plaza del pueblo, a falta de otro lugar donde celebrarlos. Estos denostados grupos de verbena o plaza hicieron algo más que sobrevivir pues nos acercaron además las últimas novedades en materia de iluminación y sonido, convirtiéndose no pocas veces en empresas de sonorización y en infraestructura y germen de futuros grupos.

            No había más rock que el que ardía en las fiestas patronales, y eso desde luego que ningún grupo de los que irrumpieron a principios de los 80 iba a reconocerlo. Tuvo que ser desalentador y humillante para los verbeneros ver cómo de repente cuatro grupillos de fanzine, con menos horas de vuelo que una polilla, cobraban el triple que ellos por tocar una cuarta parte, sin hablar de que, por el simple hecho de grabar una maketa ratonera, ya se les consideraba lo más de lo muy.

            Pero así son las cosas. Nunca llueve a gusto de todos. Y, si no, que se lo digan a la peña heavy, los grandes marginados en el rock local de los 80, quizá porque en la década anterior contribuyeron con sus Led Zeppelin y sus Black Sabbath a convertir el rock en un circo de falsetes, pelucones y pirotecnia.

            El caso es que los jóvenes rapados del punk que protagonizaron la gran fagocitosis radical, porque mal que bien se aprovecharon de lo anterior, no se consideraban herederos ni descendientes de ninguna dinastía y pasaban de que antes que ellos hubiera habido otros jóvenes que tuvieron que partirse la cara para defender su derecho al rock, a las melenas, a las guitarras eléctricas y a tocar en bailes sin necesidad de carnet sindical.

            Hubo de pronto un giro en la esquina del tiempo, el que dio el siglo en aquella década brillante y funesta. E txo, gehiegi itxoiten duk, cantaba Gari Hertzainak a campanilla batiente en su excitante maketa del 83, escenificando el error que muchos jóvenes habían cometido en el oscuro Franquismo, cuando tantos esperaron demasiado y terminaron precipitándose en el desengaño tóxico.

            Voy arrastrando mi decepción de un escenario a otro escenario, voy arrastrándome sin nada que decir y lo que digo te lo tienes bien sabido, aseguraron en 1984 desde Salvatierra/Agurain los de La Polla, que adquirieron fama mundial gracias a sus meteóricas amargas reflexiones satírico-festivas, envueltas en un punk patatero, por el que nadie daba dos duros, y que hoy sigue convocando a los hijos de aquellos que pasaron de la clandestinidad al extra-parlamentarismo.

            Los años ochenta trajeron un nuevo paradigma perverso, difícil de digerir después de años de militancia en el marxismo-leninismo: qué placentero es ser obrero, tener trabajo aunque sea a destajo, rapeaba irónico Aianai, de Potato, grupo que precisamente se nutrió de la verbena, a través de la orquesta Drakkar (antes Bereberki), que a su vez procedía de un auténtico conjunto de los 60: Formis.

            Nunca antes nuestro rock demostró tanta convicción como cuando aquellos grupos, que parecen haber sido los únicos en beneficiarse del apoyo de un partido político, escupían por un colmillo la farsa de la historia y la tragedia del mundo. Las letras, en este caso de Juanjo Egizabal, te arrastraban en un torbellino de sueños rotos, los nuestros. Somos zombis mutantes, automarginados seres en un mundo de retrasados se desgañitaba Natxo Cicatriz, sobrino del primer mártir de ETA y profeta de la auto-destrucción, que proclamaba no aguanto a esta sociedad, goma dos y a reventar.

 

 

Elena López Aguirre

 

La foto, de 1983, está sacada en el frontón de la Plaza de los Fueros de Vitoria. De izquierda a derecha, Dieguillo, Pescadilla, Natxo y Marieli, elementos  de Cicatriz en la Matriz.

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III MEMORIAL JOHNNY BRUSKO

Escrito por aianai 12-08-2009 en General. Comentarios (0)
El sábado 9 de mayo de 2009 organizamos en la sala Helldorado de Vitoria-Gasteiz la tercera edición del Memorial Johnny Brusko. Era importante para nosotros la continuación de esta cita, primero, como recordatorio anual de Juancho, y, segundo, porque pensamos que un concierto de estas características debe ocupar un lugar de pleno derecho en el calendario cultural de la ciudad, teniendo en cuenta que Vitoria fue uno de los epicentros del reggae peninsular en los años 80.

JOHNNY BRUSKO IN MEMORIAM

Escrito por aianai 12-08-2009 en General. Comentarios (0)
Para recordar a Juan Borikó, la asociación cultural Aianai organizó el I Memorial Johnny Brusko en noviembre de 2006, el mismo año de su muerte, en la sala Helldorado de Vitoria, con las actuaciones de Potato y de Weleló, sobrino de Juan y superlativo cantante de hip hop. Johnny Brusko era el seudónimo de Juan y una de sus canciones en Potato (me llamo Johnny, voy a controlar la ciudad... )
El segundo memorial se celebró en 2007, también con la presencia de Potato. La tercera edición de esta cita, que aspiramos a que se convierta en un clásico, fue de nuevo en la sala Helldorado, el 9 de mayo de 2009, y contó otra vez con un esclarecido Weleló, más RespectMark (el grupo de Marc Benito) y unos invitados sorpresa, que resultaron ser Arawak.