ASOCIACION CULTURAL AIANAI KULTUR ELKARTEA

CRUCE DE CAMINOS DEL ROCK EN VITORIA

HIJA DE EDICIONES AIANAI. EDITORIAL DE ROCK NACIDA EN 1993

IV MEMORIAL JOHNNY BRUSKO

Escrito por aianai 25-07-2010 en MEMORIAL JOHNNY BRUSKO. Comentarios (0)

  The Wailers, el mítico grupo de reggae que acompañó a Bob Marley hasta su muerte, actuó en Vitoria, en la sala Jimmy Jazz de la calle Coronación, el domingo 18 de julio a partir de las 9 de la noche.

El concierto se enmarca dentro del IV Memorial Johnny Brusko que la asociación cultural Aianai kultur elkartea viene organizando en recuerdo de Juan Ptolomeo Borikó Lopeo, cofundador junto a Pedro Espinosa  de la punki reggae party banda Potato, en 1984. Juan Borikó, que mientras estuvo en Potato como cantante era conocido artísticamente como Johnny Brusko, falleció el 29 de abril de 2006 a consecuencia de un cáncer de pancreas. Desde entonces Aianai kultur elkartea ha venido organizando una fiesta anual con actuaciones, pases de videos y fotografías en la que los miembros de la asociación y demás amigos y conocidos de JB aprovechan para pasar una jornada memorable. Hasta la fecha los anteriores memoriales se han celebrado en la sala Helldorado con la que Aianai kultur elkartea mantiene excelentes relacionados. En esta ocasión ha surgido la oportunidad de disfrutar de un magnífico concierto con The Wailers gracias a la colaboración de Iker, Javier, Alfredo y demás responsables de la Jimmy Jazz, así como de los responsables de la promotora Radiation encargada de la gira 40 anniversary tour de la banda jamaicana.
Como en anteriores ocasiones además del concierto nos divertiremos viendo las fotos de pasados memoriales y bailaremos tras la actuación con la música que nos picharán Ismael y Txema Parnaso.

El concierto de Wailers, y el IV Memorial Johnny Brusko, fueron un éxito, a la gente se la veía feliz y sudorosa. Hablé largo y tendido con Belén Mijangos, tan entusiasta como siempre. También estuve con Ismael Ruiz de Samaniego, a quien conocí en los 80 como líder y agitador de Little Feat & The Prenatals, donde también estaba el bajista Josu Izagirre. Eran chavales llenos de amor por la música y hoy son profesionales requeridos y dueños de respetables trayectorias. En nuestro memorial más internacional, celebrado por primera vez en la sala Jimmy Jazz, tuve el placer de conocer personalmente a Fernando Padilla, otro bajista de raiz mod y por tanto muy cercano a los sonidos negros.

El concierto de Los Wailers fue banda sonora perfecta  para una noche de reencuentros. Echamos de menos a gente que no pudo venir (al día siguiente había que trabajar) y saludamos al viceconsejero de Cultura, Antonio Rivera, al Alcalde Patxi Lazcoz y a la concejala de Cultura, Maite Berrocal, a la familia Pardo casi al completo, a Javi Majara y su hijo Eder. Jalas y su hijo Ieltxu, Pili y Txema Parnaso, Iñigo Arrieta y Carlos Martillero (Siroco), la actriz Carmen San Esteban y Ernesto Esparza, Laura Ibáñez de Matauco (amiga y también hija de quien fue concejal de Cultura), el periodista Josean Cantalapiedra y Rolo, Luisa y Eduardo (expertos en terapia a través de los cuencos tibetanos), Elena Aransay y Juan Cruz Polentinos, Sole, Bego Arrieta, Amaya Larrea, Ana Sendino, Fernando Corcuera, Txiki trompetalari, Iñaki sakodehuesos,Kako Narbona, Patxi Pollo Ardanaz, Amalia, Javi Flores, Juan y Pirulo SA, Woody, Marian, Fermín Azpilikueta, Charo, Patxi Meabe y familia, Willy Granados & wife, Bujanda, Josu Azpiazu (impulsor de la esgrima en Vitoria).

Muchas gracias a todo el mundo por acudir y un abrazo fuerte para aquellos a quienes no pudimos saludar.


AIANAI KULTUR ELKARTEA, EN LA MARATON MARTIN FIZ

Escrito por aianai 02-06-2010 en Maratón Martín Fiz. Comentarios (1)
 El 9 de mayo se celebró en Vitoria la 9ª edición de la maratón Martín Fiz. La Asociación Cultural Aianai Kultur Elkartea colaboró por primera vez ambientando musicalmente la prueba con un puesto de DJ que se situó en el Paseo de Fray Francisco, junto al Parque del Prado, un lugar estratégico pues los corredores tenían que pasar varias veces por ahí.
La DJ fue Dorleta Martínez de Antoñana, que desde las 10 hasta las 14'30 horas animó a los corredores y la zona pinchando muy buena música de todos los estilos, principalmente rock&roll, reggae, soul, blues y funk. Pero no sólo eso sino que Dorleta apoyaba a los participantes cada vez que pasaban por allí coreando sus nombres, que se adjuntaban en los dorsales, lo cual fue muy de agradecer según nos comentaron los propios atletas al finalizar la carrera.

Tan buena acogida tuvo la iniciativa que para la próxima edición se pretende aumentar el número de puestos de DJ's para lo que se contará de nuevo con la asociación.
Además de Dorleta estuvieron los miembros de Aianai, Jalas, que puso la sonorización y Pedro (Kepasa) que se encargó de la coordinación con la organizadores de la carrera.

LA VERBENA DEL ROCK. octubre 08

Escrito por aianai 19-05-2010 en General. Comentarios (0)

[El artículo apareció en un fanzine editado por la Fundación Rodríguez (RDZ), grandes dinamizadores y teóricos también de los procesos culturales, que realizaron el ambicioso documental Hilos Rojos, una revisión dela historia cultural reciente de la ciudad]

 

            Se dice que en los años 60 había muchos conjuntos en Vitoria. ¿Serías capaz de nombrar alguno? Pocos rastros documentales quedaron. Ni discos, ni libros, casi ni fotos, algún recorte, y el testimonio inédito de quienes lo vivieron. Si fuésemos americanos, ya tendríamos varias tesis doctorales sobre el asunto. Y unas cuantas páginas webs de antiguos rockeros, esos que al parecer nunca mueren.

            Pero las cosas se pusieron mucho peor en los 70. Los grupos que no habían desaparecido por culpa de la mili, tuvieron que enfrentarse a la competencia de las discotecas, que terminaron por suplantarles. La situación política del país no estaba para punteos, así que el show-business se desvió hacia las huestes de la canción protesta, que proporcionaban buenos dividendos. Finalmente, la ascensión del jazz-rock intelectual, afónico y virtuoso terminó de enfriar el ambiente, y la gente se encerró en sus habitaciones a escuchar los grandes discos del hippismo mundial.

            Las crisis del petróleo habían redoblado la tendencia de las discográficas al conservadurismo y, aunque se vendían millones de elepés, casi todos eran de los mismos grupos, tanto es así que una fábrica en Alemania producía exclusivamente el Dark side of the moon, de Pink Floyd. Y esto no es una leyenda urbana.

            Pero el rock no murió sino que se transformó en… grupo de verbenas, un trabajo alimenticio que mantuvo la llama de los conciertos en la plaza del pueblo, a falta de otro lugar donde celebrarlos. Estos denostados grupos de verbena o plaza hicieron algo más que sobrevivir pues nos acercaron además las últimas novedades en materia de iluminación y sonido, convirtiéndose no pocas veces en empresas de sonorización y en infraestructura y germen de futuros grupos.

            No había más rock que el que ardía en las fiestas patronales, y eso desde luego que ningún grupo de los que irrumpieron a principios de los 80 iba a reconocerlo. Tuvo que ser desalentador y humillante para los verbeneros ver cómo de repente cuatro grupillos de fanzine, con menos horas de vuelo que una polilla, cobraban el triple que ellos por tocar una cuarta parte, sin hablar de que, por el simple hecho de grabar una maketa ratonera, ya se les consideraba lo más de lo muy.

            Pero así son las cosas. Nunca llueve a gusto de todos. Y, si no, que se lo digan a la peña heavy, los grandes marginados en el rock local de los 80, quizá porque en la década anterior contribuyeron con sus Led Zeppelin y sus Black Sabbath a convertir el rock en un circo de falsetes, pelucones y pirotecnia.

            El caso es que los jóvenes rapados del punk que protagonizaron la gran fagocitosis radical, porque mal que bien se aprovecharon de lo anterior, no se consideraban herederos ni descendientes de ninguna dinastía y pasaban de que antes que ellos hubiera habido otros jóvenes que tuvieron que partirse la cara para defender su derecho al rock, a las melenas, a las guitarras eléctricas y a tocar en bailes sin necesidad de carnet sindical.

            Hubo de pronto un giro en la esquina del tiempo, el que dio el siglo en aquella década brillante y funesta. E txo, gehiegi itxoiten duk, cantaba Gari Hertzainak a campanilla batiente en su excitante maketa del 83, escenificando el error que muchos jóvenes habían cometido en el oscuro Franquismo, cuando tantos esperaron demasiado y terminaron precipitándose en el desengaño tóxico.

            Voy arrastrando mi decepción de un escenario a otro escenario, voy arrastrándome sin nada que decir y lo que digo te lo tienes bien sabido, aseguraron en 1984 desde Salvatierra/Agurain los de La Polla, que adquirieron fama mundial gracias a sus meteóricas amargas reflexiones satírico-festivas, envueltas en un punk patatero, por el que nadie daba dos duros, y que hoy sigue convocando a los hijos de aquellos que pasaron de la clandestinidad al extra-parlamentarismo.

            Los años ochenta trajeron un nuevo paradigma perverso, difícil de digerir después de años de militancia en el marxismo-leninismo: qué placentero es ser obrero, tener trabajo aunque sea a destajo, rapeaba irónico Aianai, de Potato, grupo que precisamente se nutrió de la verbena, a través de la orquesta Drakkar (antes Bereberki), que a su vez procedía de un auténtico conjunto de los 60: Formis.

            Nunca antes nuestro rock demostró tanta convicción como cuando aquellos grupos, que parecen haber sido los únicos en beneficiarse del apoyo de un partido político, escupían por un colmillo la farsa de la historia y la tragedia del mundo. Las letras, en este caso de Juanjo Egizabal, te arrastraban en un torbellino de sueños rotos, los nuestros. Somos zombis mutantes, automarginados seres en un mundo de retrasados se desgañitaba Natxo Cicatriz, sobrino del primer mártir de ETA y profeta de la auto-destrucción, que proclamaba no aguanto a esta sociedad, goma dos y a reventar.

 

 

Elena López Aguirre

 

La foto, de 1983, está sacada en el frontón de la Plaza de los Fueros de Vitoria. De izquierda a derecha, Dieguillo, Pescadilla, Natxo y Marieli, elementos  de Cicatriz en la Matriz.

http://aianai.blogspot.es/img/cicatrizfronton.jpeg 

LA USURPACIÓN DE POTATO

Escrito por aianai 29-10-2009 en Potato. Comentarios (2)

 

Ante la anunciada revuelta de Potato, la Asociación Cultural Aianai se ve obligada a emitir el siguiente comunicado, como responsable de su gira de despedida:

 

1. Que esa gira tuvo lugar en 2007 y se llamó precisamente Gracias y agur, en agradecimiento a los seguidores de Potato por el apoyo y el cariño demostrados durante su larga trayectoria, a la que se pretendía procurar un final digno.

 

2. Que la última actuación oficial de Potato en Vitoria tuvo lugar el 4 de agosto de 2007 dentro de esa gira.

 

3. Quedó bien claro que Potato no volvería a actuar nunca más en el Estado Español tras finalizar la gira, y así se transmitió a agencias de contratación, instituciones, colectivos y demás agentes dedicados a estos asuntos, y así lo reflejaron los medios de comunicación.

 

4. Que fue esta circunstancia la que propició que muchos nos contrataran, entre ellos el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que además nos ayudó a financiar  el último trabajo de la banda el cd+dvd Potato en Fueros, donde se incluye un documental en el que se deja bien claro el fin de Potato.

 

5. Como fundador de Potato, lamento que el nombre de la banda haya sido usurpado  y que se desprestigie la historia  y el espíritu que inspiró su nacimiento en 1984, creando confusión y malestar en muchos de sus seguidores.

 

Pedro Espinosa   (Asociación Cultural Aianai).

Septiembre de 2009

III MEMORIAL JOHNNY BRUSKO

Escrito por aianai 12-08-2009 en General. Comentarios (0)
El sábado 9 de mayo de 2009 organizamos en la sala Helldorado de Vitoria-Gasteiz la tercera edición del Memorial Johnny Brusko. Era importante para nosotros la continuación de esta cita, primero, como recordatorio anual de Juancho, y, segundo, porque pensamos que un concierto de estas características debe ocupar un lugar de pleno derecho en el calendario cultural de la ciudad, teniendo en cuenta que Vitoria fue uno de los epicentros del reggae peninsular en los años 80.