ASOCIACION CULTURAL AIANAI KULTUR ELKARTEA

CRUDO PIMENTO EN HELLDORADO. 19 diciembre de 2015


Fuimos a la sala Helldorado, a ver a los Power Solo, que habían actuado en la anterior edición del Azkena Rock Festival, lo que no sabíamos es que además de disfrutar del ¿post-rock? (no sabría cómo etiquetarlos) de los daneses, nos íbamos a encontrar con un dúo murciano que hizo palpitar a la audiencia.

Muchas veces echo en falta una mayor receptividad de la gente en los conciertos. Entre los que se lo pasan filmando con el móvil, y los que no paran de hablar a grito pelao, enardecidos por las rayas, hay una franja hierática que me parece que hace esfuerzos sobrehumanos por permanecer quieta. Ya lo dijo el bajista de Soziedad Alkohólika en una ocasión: es como si al acabar la canción fueran a sacar la tablilla de puntuaciones. Es una actitud racionalista que creo que hemos heredado de los años 70, cuando se imbuyó al rock de unos ropajes ceremoniosos, haciendo una lectura intelectual, pretendidamente progresista, y quitándole toda su espontaneidad.

Uno de los componentes esenciales de la música es el ritmo, que no es un arcano al alcance solo de los iniciados. El ritmo está ahí para que lo sigamos. El ritmo fluye, no va a trompicones. Observo, sobre todo en los conciertos multitudinarios, que la gente hace un amago de bailar cuando se encienden esas horribles luces blancas que deslumbran o en el estribillo de la canción, y luego vuelve a la quietud. Pero seguir el ritmo es una de las experiencias más excitantes que puedes conseguir por el precio de una entrada, y los músicos sudan la gota gorda por lograr ese momento de subidón, cuando todos los instrumentos interactuando entre ellos, sumando los diferentes ritmos, crean un ritmo superior, ágil, irresistible, complejo.

Seguirle la corriente al ritmo te lleva a territorios maravillosos, sin moverte de tu metro cuadrado, te hace viajar sin billete ni mochilas ni guías turísticos. Creo que desaprovechamos las oportunidades de disfrutar.

Y toda esta digresión venía a cuento del pelotazo a los sentidos que fue para mí el concierto de Crudo Pimento. No sabría hacer un análisis de las canciones o de sus influencias. A estas alturas de la historia de la música, solo me interesan los librepensadores, aquellos que huyen de los corsés, como isadoras duncan del decibelio. Larga vida a la música!!!!


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